Hay boxeadores a los que conocemos por sus combates. Con Sergio «Maravilla» Martínez he tenido, además, la oportunidad de compartir algo de tiempo fuera del ring y de aprender de él como alumno.
En 2025 coincidimos en un viaje a México para conocer gimnasios y tiendas de boxeo. También he participado en dos de sus talleres, donde pude acercarme de primera mano a ese estilo tan peculiar que tantos aficionados identificamos al instante: la movilidad, las manos bajas, los cambios de distancia y esa manera de encontrar golpes donde parece que no hay espacio.
Pero, si tuviera que destacar algo de la persona que he podido conocer, empezaría por su empatía con la gente.
Su carrera explica por qué es una figura del boxeo mundial. El trato cercano y su manera de transmitir lo que sabe ayudan a entender por qué sigue teniendo tanto que aportar cuando se quita los guantes. Para hablar de Maravilla merece la pena recorrer sus diferentes etapas: el comienzo relativamente tardío, las dificultades, la emigración, las grandes noches, las lesiones y la búsqueda de nuevos caminos.
Y también detenerse en lo que está haciendo ahora con Método Maravilla: llevar su experiencia a personas que quizá nunca disputarán un combate, pero que pueden encontrar mucho en un gimnasio de boxeo.
Un comienzo tardío, pero con una vida deportiva detrás
Sergio Gabriel Martínez nació el 21 de febrero de 1975 en Argentina. Llegó al boxeo alrededor de los veinte años y debutó como profesional en 1997. Antes había practicado otros deportes, entre ellos fútbol y ciclismo, una base que ayuda a situar su posterior capacidad física y su relación con el movimiento.
Empezar a esa edad resulta llamativo en un deporte en el que muchos campeones entran al gimnasio siendo niños. Sin embargo, su historia no debe convertirse en una fórmula fácil según la cual cualquiera puede comenzar tarde y alcanzar un campeonato mundial. Su recorrido fue excepcional y estuvo acompañado de años de trabajo, aprendizaje y decisiones difíciles.
Lo interesante es que el punto de partida no determinó todo lo que vino después. Su etapa amateur fue breve en comparación con la de otros grandes campeones. El camino hacia la élite profesional, en cambio, fue largo. Entre el debut y su consagración en el peso medio transcurrieron más de trece años.
Esa distancia entre empezar y llegar es una de las claves de su biografía. Maravilla no apareció de repente con una izquierda espectacular: tuvo que construir al boxeador capaz de ejecutarla.
Margarito: la primera derrota y una polémica que sigue abierta
El 19 de febrero de 2000, Sergio Martínez se enfrentó a Antonio Margarito en Las Vegas. El mexicano lo derrotó por nocaut técnico en el séptimo asalto. El registro oficial de la Comisión Atlética de Nevada sitúa la detención en 2 minutos y 57 segundos de ese round.
Fue la primera derrota de Maravilla como profesional y un encuentro con un rival de presión constante, acostumbrado a imponer un ritmo muy exigente. Para un boxeador que todavía estaba creciendo, aquel combate supuso un salto importante.
En la masterclass que acompaña este artículo, Sergio utiliza precisamente esa etapa para hablar de las consecuencias de querer avanzar demasiado deprisa. Al recordar el enfrentamiento con Margarito, reconoce que había llegado a una exigencia para la que todavía le faltaba recorrido. Es una reflexión sobre su propia preparación y sobre la necesidad de respetar las etapas.
Existe, además, una polémica distinta que no conviene esquivar: Martínez ha manifestado públicamente su convicción de que Margarito utilizó vendas endurecidas en aquel combate. En una información publicada por AEBOX en junio de 2024, respondió: «No tengo ni la más mínima duda». Esa afirmación expresa la certeza personal de Sergio; no equivale a una conclusión de la comisión que supervisó la pelea.
La sospecha se entiende en el contexto de lo sucedido nueve años después. Antes del combate entre Margarito y Shane Mosley, en enero de 2009, se detectaron elementos irregulares en los vendajes del mexicano. El caso terminó con la revocación de las licencias de Margarito y de su entrenador, Javier Capetillo, por parte de la Comisión Atlética de California. Capetillo asumió la responsabilidad por la preparación de los vendajes y Margarito negó conocer la irregularidad.
Ese episodio está documentado. Lo que no permite es afirmar automáticamente que Margarito utilizó el mismo procedimiento contra todos sus rivales anteriores, ni dar por probado que ocurrió frente a Martínez en 2000. En las fuentes consultadas no hay una resolución que establezca que los vendajes de aquel combate estaban manipulados. El resultado oficial permanece como victoria de Margarito por nocaut técnico.
Por tanto, al contar esta historia hay que mantener juntas las dos realidades: la denuncia posterior de Maravilla y la ausencia de una acreditación oficial de esa irregularidad en su pelea. Reconocer esa diferencia no elimina la controversia; permite explicarla con rigor.
También evita reducir toda aquella noche a una sola explicación. La reflexión que Sergio comparte con sus alumnos sobre su preparación sigue teniendo valor por sí misma: el entusiasmo y la ambición no sustituyen el aprendizaje que todavía falta.
España: trabajar, entrenar y empezar de nuevo
En 2002 se instaló en España. La emigración forma parte esencial de su historia, porque obliga a mirar al deportista más allá del resultado. Antes de las grandes bolsas y los focos hubo trabajos para salir adelante, incertidumbre y dificultades económicas. Él mismo ha contado públicamente que llegó a necesitar ayuda de Cáritas.
Hablar de esa etapa permite entender la distancia entre la imagen posterior del campeón y las condiciones en las que intentaba sostener su carrera. Entrenar no era su única preocupación. Había que vivir, trabajar y seguir buscando oportunidades para boxear.
El 21 de junio de 2003 venció por decisión unánime a Richard Williams en Manchester y conquistó el cinturón superwélter de la IBO. Fue un paso importante en su recorrido internacional. Conviene, no obstante, distinguir ese título de los campeonatos del CMB y de la OMB que llegarían después, en lugar de sumar cinturones de distinto rango como si todos representaran lo mismo.
España se convirtió en una base desde la que pudo reconstruir su camino. Esa etapa hace que su carrera resulte especialmente cercana para quienes conocemos el boxeo que se sostiene lejos de las grandes carteleras: gimnasios, entrenadores, desplazamientos y oportunidades que hay que aprovechar cuando aparecen.
Bunema y el camino hacia la gran oportunidad
En octubre de 2008 derrotó a Alex Bunema, que no salió a disputar el noveno asalto, y consiguió el título interino superwélter del CMB. En 2009 pasó a ser reconocido como campeón pleno de ese organismo.
Maravilla ya era un boxeador maduro, con un estilo definido y mucha experiencia acumulada. Su condición de zurdo, la velocidad de piernas, los cambios de ritmo y la capacidad para golpear desde posiciones poco convencionales empezaban a tener una exposición mayor.
La aparente relajación de su guardia podía resultar engañosa. Sus manos bajas formaban parte de un sistema que dependía de la distancia, los reflejos y la lectura del rival. Copiar únicamente esa imagen sin comprender el trabajo que la sostenía sería quedarse con la parte más superficial de su boxeo.
Kelly Pavlik: la consagración en el peso medio
El 17 de abril de 2010 venció a Kelly Pavlik por decisión unánime y conquistó los títulos del peso medio del CMB y de la OMB. Tenía 35 años.
Pavlik era un campeón fuerte, con pegada y capacidad para imponer su tamaño. Martínez tuvo que gestionar momentos difíciles y ajustar su trabajo durante el combate. Su movilidad y sus ataques le permitieron recuperar la iniciativa y cerrar una de las victorias fundamentales de su carrera.
La edad añade una dimensión especial a esa noche. Mientras otros deportistas empiezan a ser descritos como veteranos en declive, Sergio alcanzaba su mayor reconocimiento. Había necesitado tiempo para reunir experiencia, oportunidades y una forma de boxear capaz de competir al máximo nivel.
Su triunfo frente a Pavlik fue la confirmación de un proceso largo, no la aparición de un talento recién descubierto. Es una buena pelea para entender que detrás del estilo vistoso también había resistencia, capacidad de adaptación y trabajo sostenido.
Paul Williams: dos combates y una izquierda inolvidable
La rivalidad con Paul Williams dejó dos capítulos muy distintos. En diciembre de 2009, Martínez perdió por decisión en un combate intenso y disputado. El 20 de noviembre de 2010 llegó la revancha.
Esta vez todo terminó en el segundo asalto. Una izquierda de Maravilla alcanzó a Williams y lo dejó fuera de combate. Es uno de esos golpes que siguen apareciendo años después cuando se recuerdan los grandes nocauts de la historia reciente.
La espectacularidad de la imagen no debería ocultar lo que había detrás: el conocimiento del rival, la anticipación, la distancia y el instante elegido. Un golpe puede resolver una pelea en una fracción de segundo, pero esa fracción se construye mucho antes.
El año 2010 quedó asociado a su consagración. The Ring reconoció aquel desenlace como nocaut del año y distinguió a Martínez como boxeador del año; también recibió el reconocimiento anual de la asociación estadounidense de periodistas de boxeo, la BWAA.
Para entender bien esta rivalidad merece la pena ver los dos combates. El primero muestra la dificultad del problema; el segundo, la contundencia con la que Sergio encontró una respuesta.
Chávez Jr.: dominio, caída y una campana que parecía no llegar
El 15 de septiembre de 2012 se enfrentó a Julio César Chávez Jr. en Las Vegas. Durante buena parte de la pelea impuso su velocidad, sus desplazamientos y su precisión, construyendo una ventaja clara en las tarjetas.
El último asalto cambió el tono de la noche. Chávez lo puso en graves dificultades y lo derribó. Martínez tuvo que levantarse y sobrevivir a un final que convirtió un combate ampliamente dominado en una escena de enorme tensión.
Ganó por decisión unánime y recuperó el título del peso medio del CMB. Pero el recuerdo de la pelea quedó marcado por esos últimos minutos: un campeón que había controlado casi todo el encuentro se encontró de pronto obligado a proteger lo conseguido.
Es una de sus actuaciones más representativas porque reúne dos caras del boxeo. Por un lado, la capacidad técnica para imponerse durante muchos asaltos. Por otro, la posibilidad de que un golpe altere por completo la situación. Ninguna ventaja hace desaparecer el riesgo antes de la última campana.
Cuando después se le escucha insistir en la protección y en la responsabilidad defensiva, esa enseñanza adquiere una dimensión muy concreta. No habla desde una teoría ajena a lo que ha vivido.
Murray y Cotto: cuando el cuerpo empieza a poner límites
El 27 de abril de 2013 defendió su título frente a Martin Murray en el estadio de Vélez Sarsfield, en Buenos Aires. El regreso ante su público tuvo una enorme carga emocional, pero el combate fue difícil y la decisión unánime a su favor generó discusión.
Murray fue un rival exigente y la pelea mostró a un Martínez que ya convivía con problemas físicos importantes. Las rodillas y las lesiones pasaron a ocupar un lugar cada vez mayor en la conversación sobre su futuro.
El 7 de junio de 2014 perdió frente a Miguel Cotto en el Madison Square Garden. Cotto impuso su trabajo desde el inicio y el combate terminó por detención. Las limitaciones físicas de Sergio forman parte del contexto, pero no deben utilizarse para borrar el mérito del vencedor.
En junio de 2015 anunció su retirada. Para un deportista que había construido su identidad alrededor del entrenamiento y la competición, aceptar que el cuerpo ya no responde como antes supone algo más que una decisión de calendario.
Esta parte de su historia también merece espacio. Las biografías de los campeones suelen concentrarse en la victoria, pero el final de una etapa obliga a responder preguntas distintas: qué hacer con lo aprendido, cómo relacionarse con el deporte y dónde encontrar nuevos objetivos.
Regresar y buscar otros escenarios
El 21 de agosto de 2020 volvió a competir en Torrelavega, donde venció a José Miguel Fandiño por nocaut en el séptimo asalto. Tenía 45 años y habían pasado más de seis desde su combate con Cotto.
El regreso pertenece a otra etapa de su vida deportiva. No hace falta confundirlo con el Maravilla que dominó el peso medio para apreciar lo que representó: volver a prepararse, exponerse a la competición y comprobar qué podía hacer en unas circunstancias diferentes.
También ha explorado espacios fuera del ring, como la actuación, el humor y las charlas. Esas experiencias amplían el retrato de una persona que ha tenido que aprender a presentarse ante públicos distintos y a utilizar de otras maneras lo vivido.
En esa evolución, la enseñanza ocupa un lugar especialmente interesante. Hay conocimientos que un campeón puede mostrar ejecutando una técnica; transmitirlos exige, además, explicarlos de forma que otra persona pueda comprenderlos y trabajarlos.
Ser alumno de Maravilla: comprender lo que hay detrás de su estilo
He sido alumno suyo en dos talleres. Para mí, ese contacto permite mirar sus combates desde otro lugar: escuchar las razones de sus decisiones técnicas ayuda a entender lo que desde fuera puede parecer simplemente intuición o talento.
Comparto aquí el vídeo de una de esas masterclasses, celebrada en el gimnasio de boxeo Fabela, en Madrid, el 22 de junio de 2024 y publicada en el canal de ECHALEKU BOXEO. Sus explicaciones son una parte importante de este artículo.
Ver la masterclass completa de Sergio Maravilla Martínez en YouTube.
La defensa empieza por asumir que hay que protegerse
Una de las ideas que atraviesa su explicación es la importancia de la protección. Resulta especialmente interesante viniendo de un boxeador tan asociado a las manos bajas. Su enseñanza no consiste en invitar a cualquiera a imitar esa postura, sino en comprender qué hace falta para controlar la situación.
La guardia es una parte de la defensa, pero también intervienen la posición, la distancia, el movimiento y la atención al rival. Lo que puede funcionar para alguien con miles de horas de práctica no se traslada automáticamente a quien está empezando.
Como alumno, esa diferencia me parece fundamental: aprender de un campeón implica entender sus criterios, no reproducir sus gestos sin preparación.
Fintas, engaño, tiempo y distancia
En el vídeo, Sergio trabaja la relación entre la finta y la reacción del otro. No se trata de moverse por moverse. El engaño tiene una función: provocar una respuesta, observarla y aprovechar el espacio o el momento que aparece.
Tiempo y distancia están unidos. Un golpe técnicamente correcto puede no llegar porque sale desde demasiado lejos, o puede encontrarse con una respuesta porque se lanza cuando el rival está preparado. Leer esas diferencias forma parte del trabajo.
Esta forma de explicar su boxeo ayuda a mirar con otros ojos aquella izquierda contra Williams. Lo memorable es el impacto; lo que merece estudiarse es cómo se crea la oportunidad.
También conecta con una cuestión que aparece con frecuencia en el gimnasio: confundir ganar un intercambio con aprender. En nuestro artículo sobre cómo se puede ganar un ejercicio de sparring y perder aprendizaje abordamos precisamente esa diferencia entre imponerse en una tarea y aprovecharla para desarrollar recursos.
Respetar las etapas y seguir evolucionando
Su reflexión sobre Margarito encaja en una enseñanza más amplia: no saltarse pasos. La preparación debe acompañar a los objetivos. Tener ganas de enfrentarse a un reto no significa que ya se disponga de todas las herramientas necesarias.
En la masterclass también aparece la importancia del trabajo diario y de continuar evolucionando después de alcanzar una meta. Conseguir algo no convierte el aprendizaje en un proceso terminado.
Lo valioso es que esas ideas se apoyan en una trayectoria con aciertos y errores. Sergio puede hablar de alcanzar la élite, pero también de haber llegado antes de tiempo a una pelea, de tener que empezar de nuevo y de buscar otras formas de avanzar.
La empatía que he podido conocer
El viaje a México en 2025 me permitió compartir con él un contexto distinto al de una masterclass. Fuimos a conocer gimnasios y tiendas de boxeo, y tuve la oportunidad de tratarlo más allá de la figura que aparece en una cartelera.
Lo vi en las visitas al gimnasio Nuevo Jordan, en Ciudad de México, y al Coliseum, en Playa del Carmen. También en el Consejo Mundial de Boxeo y en Cleto Reyes. En todos esos lugares me llamó la atención la admiración y el cariño con los que lo recibían. Lo llamaban «CAMPEÓN», y en esa palabra había mucho más que el reconocimiento a sus títulos.
Para mí, aquellas visitas fueron una prueba de la dimensión internacional de Sergio y de la huella que ha dejado en la gente del boxeo. Pero también de su humildad: ver el afecto que despertaba y la cercanía con la que se relacionaba con todos me ayudó a entender mejor a la persona que hay detrás de Maravilla. Ser una estrella internacional y mantener ese trato humano es una de las cosas que más valoro de él.
No pretendo convertir esa experiencia en una amistad de toda la vida ni atribuirme un conocimiento completo de su persona. Hablo de lo que he podido conocer: su empatía con la gente y una cercanía que, para mí, merece tanto espacio como sus grandes victorias.
Cuando alguien ha llegado tan alto, es fácil que toda la conversación gire alrededor de su trayectoria. A mí me interesa también cómo se relaciona con quienes tiene delante y cómo lleva su experiencia a una situación de aprendizaje.
Esa impresión personal convive con una faceta pública de compromiso social. Su participación en iniciativas vinculadas al CMB y su posicionamiento frente al acoso escolar forman parte de una dimensión que amplía la imagen del campeón.
En un deporte que desde fuera se identifica tantas veces únicamente con la dureza, encontrar empatía en uno de sus grandes representantes ayuda a recordar todo lo que también puede existir dentro de un gimnasio.
Método Maravilla: convertir la experiencia en enseñanza
La cadena de gimnasios Método Maravilla lleva esa etapa de transmisión a un proyecto concreto. Su propuesta acerca el boxeo a distintos niveles y contempla una entrada sin contacto para quienes empiezan, con una progresión guiada por entrenadores.
Eso importa porque no todas las personas que cruzan la puerta de un gimnasio quieren competir. Algunas buscan aprender, mejorar su forma física o encontrar una actividad que las motive. Otras desean profundizar en la técnica y seguir desarrollándose.
La experiencia de un campeón puede aportar mucho cuando se convierte en una enseñanza comprensible y adaptable. La clave está en cómo se acompaña a cada persona, cómo se construyen las bases y cómo se evita exigir al principiante lo que corresponde a alguien con un recorrido muy distinto.
La web del proyecto permite consultar sus centros y su propuesta. En nuestro directorio también se puede encontrar la ficha de Método Maravilla Lugo, para quien quiera conocer ese gimnasio y sus datos.
Lo que valoro de esta etapa es la posibilidad de que el conocimiento acumulado durante tantos años siga teniendo una aplicación cotidiana. Un gran combate se recuerda durante décadas. Una buena enseñanza puede acompañar a un alumno cada vez que vuelve a entrenar.
El campeón y la persona
La biografía de Sergio «Maravilla» Martínez reúne un comienzo tardío, una emigración difícil, derrotas, reinvención, campeonatos mundiales y algunos de los combates más recordados de su época. Pavlik representa la consagración; Williams, una izquierda inolvidable; Chávez Jr., el dominio y el riesgo hasta el último segundo. Murray y Cotto muestran también los límites que aparecen cuando el cuerpo empieza a pasar factura.
Pero mi interés por contar su historia no termina en esa lista. Haber compartido aquel viaje a México y haber sido alumno suyo me permite añadir una mirada personal: la de alguien que valora su empatía y la oportunidad de aprender de él.
Sus combates forman parte de la historia del boxeo. Lo que transmite en los talleres y el trabajo que está desarrollando con Método Maravilla forman parte de lo que puede dejar a quienes lo practican hoy. Ahí encuentro una continuidad especialmente valiosa: seguir utilizando todo lo aprendido para ayudar a otros a avanzar.
Fuentes y documentación: Fundación Konex; resultado oficial de Martínez–Margarito, Comisión Atlética de Nevada; declaraciones de Martínez recogidas por AEBOX en 2024; información sobre la sanción de 2009; historial y combates en BoxRec; cronología de La Nación; regreso frente a Fandiño, AS; conversación del CMB con Sergio Martínez; web oficial de Método Maravilla y masterclass de ECHALEKU BOXEO enlazadas en el artículo. Las experiencias personales corresponden al testimonio de Javier Echaleku.
Sergio «Maravilla» Martínez, a la izquierda, y Javier Echaleku, a la derecha, conversando en el gimnasio de boxeo Fabela, en Madrid. Fotografía facilitada por Javier Echaleku.