Felipe Martínez: del ring de Elda a presidir el boxeo español
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Antes de presidir la Real Federación Española de Boxeo, Felipe Martínez Martínez fue uno de los jóvenes que aprendieron el oficio en los gimnasios de Elda, compitió con la selección española y trató de alcanzar los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Después cambió los guantes por las manoplas, trabajó con la cantera, asumió responsabilidades técnicas y federativas y, en diciembre de 2016, llegó a la presidencia del boxeo español. Su trayectoria no es un salto del ring al despacho: es una sucesión de etapas dentro del mismo deporte.
Para Javier Echaleku existe además un vínculo anterior a cualquier cargo. Ambos formaron parte de la selección de la Comunidad Valenciana que acudió al Campeonato de España sénior de Santander en 1996, dirigida por Fernando Riera Ros. La fotografía de aquel equipo convierte esta biografía en algo más que un perfil institucional: permite volver al momento en que Felipe era todavía un boxeador joven, rodeado de compañeros y sin saber qué lugar terminaría ocupando en la historia federativa.
El comienzo se encuentra en el entorno del Budo Keng de Elda. En una entrevista publicada en 2025, Felipe recordó que acudía a un gimnasio de kárate con su hermano Juanma y que, al terminar aquellas clases, comenzaba el entrenamiento de boxeo. Su hermano prefería el contacto y Felipe terminó siguiéndolo. Una semblanza anterior sitúa allí a Juan José Peinado como su primer maestro.
Las dos fuentes locales disponibles no coinciden en la edad exacta: la biografía publicada en 2016 habla de catorce años, mientras que Felipe recordó en 2025 que se apuntó con doce. No es necesario ocultar la diferencia ni elegir una cifra de manera artificial. Lo que ambas versiones dejan claro es que el boxeo entró en su vida durante la primera adolescencia, en compañía de su hermano y dentro de una escuela local de Elda.
Debutó con diecisiete años y, alrededor de los diecinueve, pasó a trabajar con Fernando Jiménez Huertas. Llegaron títulos autonómicos y nacionales y también la llamada del equipo español. El recorrido importa porque reproduce una estructura habitual del boxeo amateur: primero el gimnasio, después la competición territorial, luego los Campeonatos de España y, finalmente, la posibilidad de entrar en una concentración nacional.
En 1996, la selección valenciana acudió al Campeonato de España sénior de Santander bajo la dirección de Fernando Riera. En aquel grupo coincidieron Felipe Martínez, Javier Echaleku y Marco Pérez, hijo del histórico técnico castellonense Manuel Pérez García y posteriormente entrenador vinculado a la estructura nacional.
La imagen ayuda a corregir la simplificación con la que a veces se cuenta la vida de un dirigente. Felipe no llegó al boxeo desde fuera. Conoció los viajes en grupo, los pesajes, los pabellones, la incertidumbre de un campeonato y la relación diaria con entrenadores y compañeros. Esa experiencia no garantiza por sí sola una buena gestión, pero sí proporciona una memoria corporal del deporte que se administra.
Para Javier, la fotografía conserva también el origen de una relación prolongada. Cuando hoy habla del presidente de la RFEBoxeo, recuerda primero al compañero de aquella selección. El reconocimiento personal de este artículo nace de ahí, pero los datos institucionales y deportivos se documentan por separado.
Felipe fue convocado por una selección española en la que trabajaban técnicos como Manolo Pombo y Manel Berdonce. La meta de su última etapa como competidor fue la clasificación para Atenas 2004. No consiguió la plaza olímpica, pero alcanzó su resultado internacional más citado: la medalla de bronce del Campeonato de la Unión Europea disputado en Estrasburgo en 2003.
Ese final merece contarse sin convertir la ausencia olímpica en un fracaso absoluto. Intentar clasificarse para unos Juegos obliga a permanecer dentro de un ciclo de selección, concentraciones y torneos internacionales. Felipe abandonó el equipo nacional alrededor de los veintinueve años, cuando terminó aquel proceso, pero no abandonó el boxeo. La carrera competitiva se cerró y comenzó la del entrenador.
Su siguiente etapa transcurrió en el Club Elda Box, gestionado por su hermano Juan Manuel Martínez, también antiguo boxeador. Allí orientó el trabajo hacia la base y acompañó a jóvenes que consiguieron resultados autonómicos y nacionales. La semblanza publicada en 2016 relaciona aquella cantera con la llegada a las selecciones jóvenes de nombres como José Quiles, Juan Carlos Sánchez y Domingo Medel.
José Quiles permite medir la importancia de esa labor. Años después se convertiría en olímpico y en uno de los boxeadores españoles más reconocibles de su generación. Ningún deportista pertenece a un solo entrenador, y una carrera internacional siempre es consecuencia de muchas etapas; aun así, que un técnico participe en los primeros pasos de quien termina alcanzando la élite explica el valor del trabajo silencioso de club.
Felipe acumuló después funciones que lo acercaron a la planificación nacional: entrenador nacional, responsable técnico del equipo español sub‑18 hasta 2016, docente y coordinador del Plan Nacional de Tecnificación Deportiva. Estas responsabilidades completan la transición. Ya no se trataba únicamente de preparar a un boxeador para el siguiente combate, sino de identificar talento, ordenar concentraciones y construir una vía entre los clubes y la selección absoluta.
En 2011 asumió la presidencia de la Federación Murciana de Boxeo mientras trabajaba como policía local en Yecla. Su formación fuera del gimnasio también resulta relevante: es licenciado en Criminología por la Universidad de Alicante y, según el perfil publicado por Radio Elda en 2023, se encontraba entonces cursando un máster de Alto Rendimiento Deportivo vinculado al COE.
La etapa murciana fue el puente entre la dirección técnica y la administración federativa. Gestionar una territorial obliga a tratar con clubes, licencias, competiciones, titulaciones, administraciones y recursos limitados. Cuando presentó su candidatura a la Federación Española en 2016, Felipe ya había conocido el sistema desde casi todos sus niveles: deportista, entrenador de club, técnico nacional, responsable de base y presidente autonómico.
Felipe Martínez fue elegido presidente de la Federación Española de Boxeo el 17 de diciembre de 2016. La votación terminó con 28 apoyos, 21 votos para la candidatura de Antonio Martín Galán y un voto nulo. Su programa planteaba recuperar la confianza del Consejo Superior de Deportes, mejorar la relación con las federaciones autonómicas, desbloquear la situación del boxeo profesional, ampliar recursos y modernizar la imagen y el funcionamiento de la organización.
El contexto económico era delicado. En entrevistas posteriores, el propio Felipe habló de una deuda que inicialmente se calculaba en unos 400.000 euros y que terminó situándose cerca de 700.000. La Federación ha presentado como uno de los logros de su etapa haber reducido esa carga prácticamente a cero mediante acuerdos y una reorganización económica. Al tratarse de un balance formulado por la propia presidencia, debe atribuirse como tal y no confundirse con una auditoría independiente publicada en este artículo.
En noviembre de 2024 fue proclamado para un tercer mandato al ser la única candidatura presentada y no existir reclamaciones. La continuidad ofrece una perspectiva suficiente para valorar un proyecto, pero no convierte todas sus decisiones en incuestionables. Una federación debe analizarse mediante sus cuentas, su gobernanza, el servicio a los clubes, la seguridad de los deportistas y los resultados de sus equipos, no únicamente mediante la figura del presidente.
En su balance institucional, Felipe ha destacado el aumento de la actividad: Campeonatos de España en distintas edades, Boxam Internacional, Liga4Boxing, Copa Presidente, Copa Iberdrola y Abierto Nacional de Clubes. También sitúa entre los hitos de esta etapa la celebración en España del primer Mundial joven organizado por la federación y la concesión del título de «Real» durante el centenario.
La expansión no se limita a la alta competición. La RFEBoxeo ha impulsado formación en boxeo educativo, programas vinculados al deporte escolar, un Comité de Mujer y Deporte y el desarrollo del boxeo adaptado. La página oficial de esta última iniciativa identifica a Felipe como entrenador nacional especializado y presenta el objetivo de facilitar la práctica a personas con distintas capacidades. Son ámbitos en los que el resultado no se mide con una medalla inmediata, sino mediante acceso, reglamentación y continuidad.
En el plano internacional, World Boxing reconoce actualmente a la Real Federación Española como miembro de pleno derecho y registra a Felipe José Martínez Martínez como presidente. Esa pertenencia tiene una importancia especial después del periodo de incertidumbre institucional que atravesó el boxeo olímpico y de la confirmación del deporte en el programa de Los Ángeles 2028.
La expresión deportiva más visible de esta etapa llegó en París 2024. España consiguió por primera vez dos medallas de boxeo en una misma edición olímpica: la plata de Ayoub Ghadfa y el bronce de Enmanuel Reyes Pla. El equipo dirigido por Rafael Lozano Muñoz sumó además dos diplomas y contó con la primera participación de una boxeadora española en unos Juegos.
Los éxitos pertenecen en primer lugar a los deportistas y a los técnicos que construyeron cada preparación. También intervinieron clubes de origen, servicios médicos, personal de apoyo, concentraciones y rivales de entrenamiento. La presidencia no lanza golpes ni toma decisiones desde la esquina. Su responsabilidad consiste en crear las condiciones para que ese equipo pueda trabajar durante años. Reconocer el marco institucional sin apropiarse del mérito deportivo es la lectura más justa.
El Comité Olímpico Español incluye a Felipe en su Asamblea General como presidente de la federación olímpica de boxeo desde diciembre de 2016. Radio Elda lo ha señalado además como el primer eldense que preside una federación deportiva nacional y el primer representante de la ciudad dentro del COE. En 2026 recibió el Premio al Deporte de Radio Elda y fue reconocido como mejor directivo en la Noche del Deporte Eldense.
La dimensión local no es secundaria. La historia empieza en un gimnasio de Elda y regresa a la ciudad a través de proyectos, reconocimientos y la voluntad declarada de impulsar allí un centro especializado de boxeo. Esa circularidad —salir de una escuela local, recorrer todas las capas del deporte y conservar el vínculo con el lugar de origen— explica buena parte del significado de su trayectoria.
La siguiente valoración diferencia la experiencia personal de los hechos documentados. El aspecto más valioso del recorrido de Felipe Martínez es que permite observar el boxeo como una cadena completa. Fue alumno, competidor, integrante de la selección, entrenador de base, responsable de jóvenes, coordinador técnico, presidente autonómico y dirigente nacional. No todas esas etapas reciben la misma atención pública, pero sin ellas el último cargo se entendería peor.
Javier Echaleku lo conoció antes de la presidencia, cuando ambos vestían el chándal de la selección valenciana en Santander. Esa cercanía justifica el recuerdo personal, no una adhesión automática a cada decisión federativa. El reconocimiento y el criterio pueden convivir: se puede valorar una vida dedicada al boxeo y, al mismo tiempo, exigir transparencia, seguridad, buena gobernanza y servicio a los clubes.
La fotografía de 1996 resume el sentido de este perfil. Fernando Riera está sentado en un extremo; junto a él aparece un joven Felipe; detrás se encuentran Marco Pérez y Javier Echaleku. Años después, Riera permanece como maestro homenajeado, Felipe preside la Federación Española, Marco trabaja como técnico y Javier conserva y cuenta aquella memoria desde Echaleku Boxeo. El boxeo no se construye mediante trayectorias aisladas, sino mediante personas que vuelven a encontrarse en distintas etapas.
Por eso Felipe forma parte de «Quienes construyeron el boxeo español», el artículo pilar que conecta a entrenadores, seleccionadores, formadores y dirigentes de distintas generaciones.
Actualización editorial del 29 de agosto de 2026: el perfil se amplió con la etapa de formación y competición de Felipe Martínez, su medalla europea, el tránsito a entrenador, el trabajo con categorías inferiores, la Federación Murciana y la fotografía del equipo valenciano en Santander 1996.
Artículo elaborado con apoyo de IA y revisión editorial de Echaleku Boxeo. Fotografía de cabecera: Real Federación Española de Boxeo. Fotografía de Santander 1996: archivo personal de Javier Echaleku.