Chantelle Cameron unifica el superwélter ante Mikaela Mayer
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Chantelle Cameron derrotó a Mikaela Mayer por decisión unánime en Birmingham y reunió los títulos mundiales WBA, WBC y WBO del peso superwélter. Las tarjetas oficiales fueron 97-93, 97-93 y 96-94 después de diez asaltos. El resultado convierte a la británica en la figura dominante de una división que reunió a dos campeonas de tres categorías distintas.
El acta difundida por la promotora MVP fija un resultado sin ambigüedad: Cameron ganó en las tres tarjetas. Dos jueces puntuaron 97-93 y el tercero 96-94. La crónica independiente de Sky Sports coincide en el desenlace, las puntuaciones y los cinturones que estaban en juego.
La victoria entrega a Cameron los campeonatos WBA y WBC que Mayer llevó al combate y mantiene en poder de la británica el título WBO. No debe confundirse esta unificación con la condición de campeona indiscutible: para reunir los cuatro organismos principales todavía falta el cinturón IBF. Esa precisión importa porque el resultado eleva el valor deportivo del próximo movimiento de la división, pero no cierra por completo el mapa mundial.
Mayer llegó a Birmingham con una carrera construida entre el boxeo olímpico y el profesional. Compitió por Estados Unidos en Río 2016, se hizo profesional en 2017 y conquistó campeonatos mundiales en tres divisiones. En octubre de 2025 había ganado los títulos WBA y WBC del superwélter frente a Mary Spencer, credenciales que explican por qué este combate no era una defensa rutinaria, sino una verdadera unificación entre campeonas consolidadas.
Cameron también dio el salto profesional en 2017 después de una trayectoria internacional con Inglaterra. Su gran hito anterior fue convertirse en 2022 en la primera boxeadora inglesa que reunía los cuatro cinturones en una división, al superar a Jessica McCaskill en el peso superligero. Después venció a Katie Taylor en Dublín en 2023 y, ya instalada en el superwélter, conquistó el campeonato WBO ante Michaela Kotaskova.
Ese recorrido ayuda a situar lo ocurrido en Birmingham. Cameron no solo venció a otra campeona: añadió una segunda división a su historial de grandes unificaciones. Mayer, por su parte, perdió los cinturones pero conserva una trayectoria que la mantiene en la conversación principal del boxeo femenino internacional.
Antes del combate, la previa oficial de la WBA planteaba un contraste claro: la longitud, el jab y el control de la distancia de Mayer frente a la presión, el trabajo al cuerpo y la capacidad de acortar espacios de Cameron. Esa descripción previa sirve para entender las herramientas de ambas, pero no debe presentarse como una narración de lo sucedido asalto por asalto.
Los datos oficiales disponibles permiten afirmar el resultado y las puntuaciones; no autorizan a inventar acciones concretas, golpes decisivos o pasajes del combate que no estén documentados. La lectura responsable es que Cameron convenció a los tres jueces a lo largo de diez asaltos y obtuvo una ventaja suficiente para imponerse entre dos y cuatro puntos en sus tarjetas.
La división sale de Birmingham con una campeona que concentra tres cinturones y con una pregunta inmediata: si el siguiente paso será buscar el título IBF o abrir una revancha. Cameron manifestó tras el combate su disposición a volver a enfrentarse a Mayer, mientras que la estadounidense también pidió otro combate. Por ahora, sin embargo, no existe anuncio oficial de fecha, sede ni condiciones, de modo que cualquier revancha debe tratarse como una posibilidad y no como un combate confirmado.
El resultado se suma a una etapa de especial profundidad en el boxeo femenino. En las últimas semanas también hemos contado cómo Dina Thorslund recuperó el campeonato indiscutible del peso gallo, cómo Claressa Shields volvió a reunir títulos mundiales en el peso medio y cómo Amanda Serrano alcanzó su victoria profesional número 50. Cameron-Mayer encaja en esa misma conversación: campeonas experimentadas, riesgo deportivo real y cinturones relevantes enfrentados entre sí.
La principal conclusión no está únicamente en el número de cinturones, sino en la continuidad competitiva de Cameron. Cambiar de división, encontrarse con una rival más alta y técnicamente contrastada y aun así obtener las tres tarjetas refuerza su lugar entre las boxeadoras más completas de su generación.
También conviene evitar una lectura que reduzca a Mayer a la derrota. Su valor para la división es precisamente el que hizo importante esta unificación: experiencia olímpica, títulos en tres pesos y disposición a cruzarse con otra campeona de primer nivel. Si llega la revancha, deberá nacer de un acuerdo formal. Si Cameron busca primero el cinturón IBF, el superwélter tendrá una ruta clara hacia una nueva campeona indiscutible. En ambos escenarios, Birmingham ha ordenado la jerarquía: hoy los títulos WBA, WBC y WBO pertenecen a Chantelle Cameron.
Artículo elaborado con apoyo de IA y revisión editorial de Echaleku Boxeo.
Fotografía de cabecera: Most Valuable Promotions, página oficial del combate.